miércoles, 26 de noviembre de 2008

LA CRISIS COMO OPORTUNIDAD.


La majestuosa crisis financiera internacional que inevitablemente se propaga por el campo productivo mundial nos brinda una excelente oportunidad para dar un salto hacia el futuro en el sistema internacional. Para ello debemos superar la vieja receta del proteccionismo económico nacionalista ante las crisis mundiales de esta escala. Encerrarnos, aislarnos cada uno en las fronteras de nuestro propio estado no resolverá el problema en absoluto, ni tampoco evitara que vuelva a suceder aun si fuera posible solucionarlo bajo esta modalidad de accionar. Hoy, es cuanto mas necesitamos que todos los estados del planeta abran el juego, cooperen entre si, para el beneficio mutuo de todas las partes, y eso no puede lograrse si nos escondemos cada uno tras sus propias barreras nacionales. La cooperación internacional bajo esta situación de crisis, no debe significar la claudicación de los intereses individuales de cada estado en favor de algunos más poderosos con la esperanza que al sanar su situación, los menos poderosos recibirán el impulso , ni tampoco una ¨revancha¨ de los estados con menores capacidades contra los de mayores, esperando que ahora sea ¨su momento¨ ; ¨ ahora nosotros crecemos y ustedes se hunden ¨, este tipo de pensamiento, retrograda queda expresado en las palabras de la mandataria Argentina quien en un discurso en los Estados Unidos en los momentos en que estallaba la crisis internacional, postulo: ¨ … los que necesitan plan B son ustedes, nosotros tenemos el plan A funcionando. Este tipo de conceptualización del panorama mundial no hace más q mostrar hasta que punto la cooperación internacional es hoy por parte de la mayoría de los estados una gran farsa recubierta de expectativas de cumplimiento al inmediato plazo de los intereses particulares de cada estado. Para la mayoría de los estados el juego es el siguiente: coopero si logro realizar mis propios intereses al plazo inmediato, no coopero si para disfrutar los beneficios de la cooperación debo esperar al mediano o largo plazo. Esta lógica solo nos permite una cooperación superficial, que desde luego resulta inoperante para la resolución de crisis compleja como la actual. La política internacional de cada estado no puedo supeditarse a los requerimientos electorales o a encuestas imagen publica de los mandatarios, claramente la búsqueda de beneficios mediante la cooperación internacional al corto plazo responden a esta lógica perversa la cual podemos llamarla ¨ lógica de la cooperación electoralista¨. La misma opera muy claramente cuando un estado X o en este caso para ser mas claros un gobierno de un país X, cooperara en el plano internacional mundial, solo si sus intereses propios se realizan al corto plazo. Un gobierno que debe cooperar hoy para ver los frutos en 3 , 5 o 10 años es un gobierno que tendera a no cooperar. Esta lógica puede darse en situaciones en las que un gobierno esta a la búsqueda de algún gran anuncio próximo a una elección. Si los beneficios de la cooperación son inmediatos cooperara, si debe esperar digamos uno o dos años para ver sus frutos, tendera a no cooperar. De forma mas estructural esta lógica de la cooperación opera con el horizonte que implica el limite de un gobierno para su reelección indefinida. En la mayoría de los estados democráticos los gobiernos nacionales poseen un mandato con posibilidad de reelección, con una duración de 4 años cada periodo de gobierno, salvo excepciones. No podemos supeditar la cooperación internacional a los vaivenes de un gobierno. La cooperación debe darse entre los estados los cuales son gobernados por personas pero estas no tienen el derecho de hipotecar el futuro de su nación y del mundo a sus fines electoralistas particulares. Las famosas ¨ políticas de estado¨ son mas necesarias hoy que nunca¨ los gobiernos deben cooperar entre si en el plano internacional aun si el disfrute optimo de los beneficios de dicho acuerdo se perciban en 100 años.

Se debe pensar en el bien del estado y del mundo, no en el propio bien de un líder político o de un partido político. Las políticas de estado no solo son necesarias en el aspecto precedente mencionado, sino tanbien para lograr el mantenimiento en el tiempo de dicha cooperación y su consolidación. Aquí no hablamos de tratados o acuerdos menores entre estados. Cuando hablamos de cooperación entre los estados del mundo, pensamos en acuerdos estructurales, que se materialicen en serias instituciones internacionales igualitarias, que fomenten el desarrollo de todos los países del globo. Por ello hay que trazar el camino hacia instituciones internacionales que resulten objetivamente buenas mas allá del prisma ideológico con el que se lo mire. Solo con la construcción de instituciones internacionales de este tipo evitaremos los vaivenes en la cooperación dependiendo de quien o quienes manejen los destinos de cada estado. Con instituciones internacionales objetivas lograremos minimizar los cuestionamientos hacia las mismas y fomentaremos la cooperación. Cuando las instituciones sean objetivas e igualitarias, y no sirvan solo a los intereses de uno o algunos estados, importara poco la bandera política de un gobierno.

Debemos recalcar el énfasis en las políticas de estado vitales para esta cuestión que son las que asegurar el mantenimiento y el compromiso en la construcción de este tipo de instituciones internacionales. Es un proceso difícil, complejo, que tendrá avances y retrocesos, pero debemos empezar ya mismo.

POR GONZALO MANUEL POLAROLO